En muchos contextos relacionados con el envejecimiento, hay un cambio que se produce de forma progresiva y casi imperceptible: cambian las conversaciones. Las preguntas que antes giraban en torno a la vida de la persona: su historia, sus decisiones, sus relaciones… empiezan a desplazarse hacia otros temas. Aparecen nuevas preguntas, necesarias, propias del cuidado: ¿Cómo te encuentras hoy? ¿Has dormido bien? ¿Tienes dolor? ¿Has comido? Son preguntas que hablan del estado de salud, del seguimiento, de la atención. Forman parte…









